Estructura de la tesis
Recomendaciones de una tesis: fórmula y ejemplos
Aprende a redactar las recomendaciones de tu tesis con la fórmula a quién + qué + por qué, cuántas incluir y cómo relacionarlas con tus conclusiones, con ejemplos.
Las recomendaciones son el paso final de tu investigación: a partir de lo que encontraste, sugieres acciones concretas. Muchos estudiantes no saben cómo redactarlas ni cuántas incluir. En esta guía verás una fórmula sencilla y ejemplos que puedes adaptar de inmediato.
¿Qué son las recomendaciones?
Las recomendaciones son las sugerencias o acciones que propones a partir de los resultados y hallazgos de tu investigación. Si las conclusiones dicen qué encontraste, las recomendaciones dicen qué debería hacerse al respecto.
Cuántas recomendaciones incluir
En la medida de lo posible, redacta una recomendación por cada conclusión, idealmente que tengan relación entre sí. Así mantienes una estructura ordenada: objetivo → conclusión → recomendación.
Si esto no es posible en algún caso, no hay problema: escribe lo que consideres mejor, siempre tomando como base los resultados y hallazgos de tu investigación. Lo importante es que cada recomendación nazca de algo que realmente encontraste, no de una opinión suelta.
La fórmula para redactarlas
Para redactar una recomendación, puedes usar esta fórmula:
A quién + qué + por qué
Un detalle importante sobre la parte del qué: debe iniciar con un verbo imperativo en infinitivo, es decir, verbos que den sentido de orden o sugerencia, terminados en -ar, -er o -ir (establecer, implementar, revisar, definir, etcétera).
Un ejemplo
Aplicando la fórmula:
A la empresa ABC, establecer el envío y la revisión de correos electrónicos en un horario determinado, para disminuir la frecuencia con la que los colaboradores revisan su teléfono celular durante la jornada laboral.
Si lo desglosas: “A la empresa ABC” es el a quién; “establecer el envío y revisión de correos en un horario determinado” es el qué (empieza con verbo en infinitivo); “para disminuir la frecuencia…” es el por qué.
La cadena completa: objetivo, conclusión, recomendación
Para que veas cómo encaja todo, sigamos el mismo caso de principio a fin:
- Objetivo: determinar la frecuencia con que los colaboradores revisan el celular.
- Conclusión: la frecuencia es de seis a diez veces al día y no afecta el rendimiento.
- Recomendación: establecer horarios de revisión de correos para reducir esa frecuencia.
Cada eslabón se conecta con el anterior. Si sigues esta lógica en todo tu documento, tu trabajo tendrá una coherencia que los revisores valoran mucho.
Un consejo final
Evita recomendaciones genéricas del tipo “se recomienda seguir investigando el tema”. Sé concreto: a quién, qué acción y para qué. Una recomendación bien redactada demuestra que entendiste tus propios hallazgos y que sabes traducirlos en algo útil. Ese es el broche de oro de una buena investigación.
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Pérez, D. (2026, 8 de julio). Recomendaciones de una tesis: fórmula y ejemplos. Cenit Investigativo. https://cenitinvestigativo.com/articulos/recomendaciones-tesis-formula-ejemplos/